miércoles, 22 de marzo de 2017

La sociedad más viva que nunca

Hoy hice el esfuerzo de levantarme temprano cuando me podría haber quedado en casa durmiendo hasta tarde o mirando una serie todo el día. En lugar de eso fui a acompañar a los docentes de la provincia de Buenos Aires a cortar la Avenida Mitre de Avellaneda y de ahí marchar desde el Puente Pueyrredón hacia Plaza de Mayo. Fuimos la Marcha federal educativa: en defensa de la educación pública y de lo salarios de los trabajadores de la educación. Fue increíblemente multitudinaria. Si no estuviste ahí, seguramente nos viste por la tele.

No puedo explicar la sensación que siento cuando tengo una pila de prensas en la mano y paro a la gente que va pasando de casualidad por ahí para comentarles lo que está pasando. Soy yo y un desconocido. Es un momento, unos simple minutos, unas cuantas palabras... es un volante y el deseo de que me escuche y me entienda. QUE ABRA LOS OJOS Y SE DE CUENTA. Que se una, que entienda que somos de su clase y que juntos en independencia de los poderosos podemos triunfar.

En todo este tiempo (y más ahora, como militante revolucionaria) pasé a ser una simple chica llena de sueños y convicciones a ser una que las pone en práctica y se enfrenta a las calles, a la realidad, a la gente, a hablar con cada uno que pasa por ahí, no importa quién. Y pensar que elegí hacer esto en vez de quedarme en casa escribiendo cómo me gustaría cambiar el mundo. La mejor decisión de mi vida.

En cada agite, en cada charla y debate, en cada marcha, en cada movilización la siento... siento a mi sociedad bien libre, despierta y consciente. La siento, está cerca.

Miles y miles organizados, llenando las calles, movilizándonos por lo nuestro.
No hay poder más grande que el de las masas.
No hay poder más grande que el de los trabajadores unidos, conscientes y organizados.

Qué alegría y emoción me da saber que es posible, que tenemos una sociedad que se mueve, que está viva y despierta (DISPUESTA); que no todo está perdido, que podemos luchar frente a todos los gobiernos, sean nacionalistas burgueses o neoliberales. 

Porque ningún gobierno que respalde a los poderosos podrá alguna vez representarnos. Solo será así cuando gobernemos nosotros: la mayoría.

viernes, 17 de marzo de 2017

"Hay derecho a manifestarse en la calle pero también a transitar"

Gran parte de la clase trabajadora carece de conciencia de clase y utiliza esta frase para sentirse ajena a una movilización cuando su participación en el espacio público es como peatón o transeúnte de algún vehículo.

Esta semana el Polo Obrero cortó y acampó en la Avenida 9 de Julio junto con otras organizaciones sociales. Por otro lado, la otra parte de los movimientos sociales que reclaman la Emergencia Social esta misma semana también cortaron las calles. TN la caracterizó como la semana caótica de la ciudad.

Las palabras que utilizó Clarín para describir lo ocurrido, como: "los manifestantes AMENAZAN con quedarse más tiempo" y mostrándole a los espectadores un contador con la cantidad de horas y minutos del corte, tienen una sola intención: poner en contra a la sociedad de la gente que se está cagando de hambre y se mueve en contra de ello.

Hay derecho a manifestarse, sí, por supuesto, ¿PERO VOS, QUERIDO TRABAJADOR, SABÍAS QUE CUANDO VOS ESTÁS ATASCADO ARRIBA DE ESE BONDI O DE ESE AUTO PARA IR A TU LABURO TENÉS UN SUELDO DE MIERDA Y QUE TU PATRÓN GANA TRES O CUATRO VECES MÁS? ¿QUE TE MATÁS TODOS LOS DÍAS PARA IR A TRABAJAR PERO QUE TE AUMENTARON EL BOLETO, LAS TARIFAS DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS Y AÚN ASÍ LOS SERVICIOS SON UNA MIERDA? ¿NO TE DAS CUENTA DE QUE VOS ESTÁS IGUALMENTE AFECTADO COMO ELLOS? SOLO QUE VOS TENÉS UN LABURO Y ELLOS NO. SON TRABAJADORES DESOCUPADOS, TIENEN MÁS NECESIDADES, SON MÁS CONSCIENTES. ESTÁN AHÍ PORQUE OTRA NO LES QUEDA.

Hay derecho a manifestarse, por supuesto. Pero todos vamos a transitar bien en la calle cuando no haya más ajuste, cuando no haya ni un despedido más, cuando dejemos de pagar la deuda externa y desarrollemos la industria, cuando todos los desocupados tengan laburo y cuando todo salario llegue al mínimo de la canasta familiar.

Cuando gobiernen los trabajadores.

Vos, querido trabajador que tanto te molesta que corten la calle, que esos de ahí son unos negros vagos de mierda y que a ellos solo les importa un plan social: bajate de ese bondi y cortá con todos nosotros.
Que nadie te ponga del lugar donde no pertenecés.

viernes, 10 de marzo de 2017

Semana de luchas

Me equivoqué. Todo lo que pasó esta semana demuestra que mi planteo sobre una clase obrera desunida y "cooptada" no es acertada.

Lunes y martes, para nacional docente. Lunes, movilización de docentes. Martes, movilización de todas las centrales sindicales (la CGT y la CTA a la cabeza). Miércoles, paro y movilización de la mujer. Ayer jueves fui a AGR a seguir apoyando la toma, ya que estamos reforzando el acompañamiento porque recibimos amenazas sobre que una patota que, junto con la gendarmería, nos iban a venir a desalojar.
Los docentes siguen de paro. Los dirigentes cegeteros fueron humillados por los mismos trabajadores que en multitud gritaron: ¡Paro, paro, paro general!
Fue tremendo.

Fue una semana de estar en las calles. Las masas se movilizaron TRES días seguidos. Vi con mis propios ojos cómo la gente entendió que una movilización no era suficiente, que el problema era político... que el paro tenía que ser general y que ni Daer, ni Acuña o Schmid lo iban a convocar. De nuestro lado no están, tiran para el otro.
La clase trabajadora lo sabe.

En este sentido creo que el horno ya está más caliente que nunca y que la sociedad se tiene que organizar. La alternativa política está a la izquierda de todos los que están y siempre estuvieron gobernando.

NACIONALIZACIÓN DE LA BANCA, DEL COMERCIO EXTERIOR Y TODOS LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN Y LA APERTURA DE TODOS LOS LIBROS DE LAS EMPRESAS BAJO CONTROL OBRERO.
VAMOS POR UN CONGRESO DEL FRENTE DE IZQUIERDA CON TODOS LOS TRABAJADORES Y SINDICATOS. QUE EL PODER LO TENGA LA MAYORÍA. QUE GOBIERNE LA CLASE OBRERA.

Próximo paso: organización.
Delimitación: la vuelta del nacionalismo burgués.

Actualmente tenemos a un PJ dividido y a un Kirchnerismo descompuesto. No se sabe bien si para estas elecciones van juntos o no, eso se irá viendo. Por otro lado tenemos a Massa, un candidato que aun no está del todo "embarrado" frente a los ojos de muchos. Sin dudas gran parte de la burguesía nacional se ve representada por Massa y sus políticas nacionalistas y proteccionistas.

No me caben dudas de que frente a los "errores" del macrismo, muchos están tirando por el lado del massismo y de hecho, ya hay periodistas, opinólogos (por ejemplo Julio Bárbaro) y medios de comunicación que lo posicionan como la "alternativa", porque "Massa no es el peronismo que conocemos, tampoco es kirchnerismo ni macrismo... es massismo, una mezcla de todo eso, pero es distinto".
El punto es que Massa hoy en día representa los intereses de la burguesía nacional proteccionista y  es amigo fiel de gran parte de la burocracia sindical. Si en la tele salta y dice: "defendamos la industria nacional, el empleo y el salario", solo está buscando cooptar los votos de la clase trabajadora para salvar a los capitalistas. Y acá tiene que aparecer la izquierda demostrando todas las limitaciones y contradicciones que tienen este tipo de políticas (en una entrada más abajo las explico bien).

El proteccionismo no es sinónimo a que todos vamos a estar bien. Mucho menos que la clase trabajadora va a estar protegida. Ni siquiera lo va a estar si Libres del Sur y compañía van con ellos en las listas.

El otro punto que quiero destacar es no permitir que la sociedad vuelva a caer en manos del nacionalismo burgués. Ni con el kirchnerismo o el PJ, ni con el "progresismo" ni con Massa. Porque el ajuste que cayó sobre todos nosotros fue gracias a todos ellos: el acuerdo con los fondos buitre, el endeudamiento de 50.000 millones de dólares, el aumento del 400% en las tarifas de los servicios públicos, la caída de 10 puntos del salario real, la inflación del 41%, el techo a las paritarias, el impuesto al salario, etc. Todo eso lo manejó el Congreso y el gobierno. El ajuste pasó a pesar de que "todos están en contra de Macri". Esa es la coalición del ajuste.

La salida no es solo antimacrista, como te plantean algunos.
La salida es de los trabajadores y de la izquierda.


domingo, 5 de marzo de 2017

Descomprimen la bronca popular... para seguir controlando.

No me caben dudas de que la clase obrera está cooptada por los medios masivos de comunicación, la burocracia sindical y piquetera, y la "oposición" patronal que se pinta de alternativa pero que apoya todas las leyes antiobreras en el Congreso al gobierno de turno.

Además de todo esto, por mi militancia de todos los días noté que gran parte de la clase trabajadora todavía sigue mirando con buenos ojos a su patrón. Falta de conciencia de clase, no me caben dudas.
En casa vivo con un docente y una empleada estatal. Ambos miran día y noche el canal TN y esperan que le vaya bien a Macri, reclaman más "mano dura" (policía y represión) porque creen que así la delincuencia y la inseguridad va a acabar, que no hay que hacer paro y que el 8 de marzo es cualquier cosa, etc. No quiero seguir con la lista porque no soy pesimista, sino dialéctica (?).

Hace más de un mes que los trabajadores de AGR ocuparon la planta por su reincorporación y el desgaste ya se siente, no hay respuesta de parte de Clarín ni de Triaca. Por mi parte, estoy preocupada. Y para agregar, hace un par de semanas la burocracia de Pedraza y su patota volvieron a sacar ventaja en las elecciones ferroviarias del Roca. Como gremios y sindicatos antiburocráticos tenemos al SUTNA, SITRAIC, AGD-UBA, etc. pero la burocracia sigue siendo mayoritaria y yo y mis compañeros sabemos lo difícil que es luchar contra ella. En Suteba Combativa tenemos a Baradel que se las sigue dando de docente trabajador y ahora la CGT y la CTA convocaron a movilización (MOVILIZACIÓN SIN PARO, OJO EH) el 6 y 7 (y tendrían que hacerlo también para el 8, pero no podemos pedirles tanto), después de haber dejado pasar más de 200.000 despidos, docenas de industrias cerradas, reforma de la ley de las ART, el aumento del 400% en las tarifas de los servicios que nos golpeó a todos, y la ley del "impuesto a las ganancias" que es más bien un impuesto al salario al trabajador.

La CGT no quiere un paro general, sino ya lo hubiese hecho hace rato, ¡hace rato tendría que haberlo hecho! Sino preguntale a Schmid que dice plantearle al presidente un enfoque diferente en las medidas que está aplicando... y que hay que "defender la industria nacional" (consiga que tira más para el patrón que para el trabajador, porque sino la frase sería defender contra todo despido).
Ahora no les quedó otra que convocar a una movilización y paro docente de 48hs (que debería haber sido de 72h para acompañar el ocho de marzo) después de la repercusión entre Docentes vs. Vidal: paritarias del 18% en cuatro cuotas, o sea $250 de aumento. La última reunión del fin de semana llevó a ofrecerles $800, algo que sigue siendo totalmente insuficiente contando que la inflación de este año fue del 41% cuando quiere darles un 18% sin contar la caída de diez puntos del salario durante el año pasado. Obvio que no va a querer aumentarles el sueldo si tiene que elevarlo un montón.
Nosotros decimos salario mínimo igual al costo de la canasta familiar. Ellos te piden tiempo y esfuerzo. Y de paso te plantean un "salario por productividad". A ese meritaje te lo regalo.

Esta semana es una gran semana de lucha. Trabajadores y trabajadoras vamos a movilizar y parar (sobre mujeres quiero explayarme bien en otra entrada). Hay que exigir el paro y la huelga general de todos los trabajadores y todas las trabajadoras hasta que dejen de despedir, apliquen las paritarias sin techo y con indexación según la inflación, todos los salarios sean igual a la canasta familiar y todos los contratados pasen a planta. No hay que pagar la deuda externa, hay que abrir las cuentas de todas las bancas y empresas y que haya control obrero masivo. Esto se puede lograr únicamente en independencia de la burocracia y el gobierno. El problema es que en este momento la sociedad sigue demostrándonos que no está preparada para impulsar un golpe en conjunto y en unión.

Yo veo que la clase obrera está divida, desconcertada, decepcionada y desorientada. A pesar de todas estas luchas y medidas de fuerza independientes pero AISLADAS, no se ve la unión total.
Sigo pensando que tenemos que ser más los militantes que luchemos contra todas estas injusticias. Necesitamos más gente que se una por el socialismo para lograr entrar a todos los puestos de laburo, barrios y universidades y así llegar, de alguna y otra forma, a la conciencia de la clase trabajadora.

Me cuesta a mí en casa y nos cuesta a todos día a día luchar contra la dictadura de la burguesía y el sistema capitalista que nos oprime y explota cada vez más.
Nadie dijo que ser militante socialista fuera fácil. Pero tampoco voy a caer en el pesimismo. Lenin dijo una vez que él no iba a llegar vivo para ver la revolución... y al mes cayó el zarismo y la revolución social fue impulsada por las mujeres. Una locura.

viernes, 10 de febrero de 2017

La militancia y la familia

Ayer volví de un piquete con los despedidos de AGR-Clarín para pedir por su reincorporación y, luego de hablar con mi familia, terminé llorando en la pieza.
Cuando llegué, mamá se empezó a reír y a decir que me vio en la tele: "qué vergüenza, estabas en el Puente Pueyrredón cortando". Sólo le faltaba decirme que jodí a los demás y que me mandara a laburar.

Tener una familia que está en contra de lo que hacés es difícil. Mucho peor si nadie comparte tu ideología o si defienden a Menem y a la dictadura. Lo más gracioso es que estaban en mi contra cuando militaba en Libres del Sur y ahora con el Partido Obrero. Nunca recibí apoyo, nunca intentaron entenderme y más de una vez me pidieron que dejara de hacerlo.

Irme a militar un sábado a la mañana y volver a la noche, cuando podría haber estado en casa mirando una película o saliendo a pasear, para ellos es ser egoísta. Egoísta porque superpongo mi actividad política por sobre la familia y los amigos.
Lo que no entienden es que si hago esto es también por ellos. Por todos.

Nunca imaginé que quienes me iban a herir tanto iba a ser mi propia familia. Jamás pensé que podrían llegar a basurearme por querer "cambiar las cosas". 
"Pelotuda, vos no podés cambiar el mundo", "sos una pésima militante, no le llegás a los talones a nadie", "vos sos igual que todos los políticos, solamente querés llegar al poder", "sos una mierda", "estás enferma, tenés un muro delante de tus ojos, tenés que mirar la realidad, te están lavando la cabeza" (y todo esto me lo dicen mientras ellos están sentados en el sillón mirando TN todo el día).

Supongo que quieren subestimarme como siempre lo hicieron. Al igual que aquella vez cuando un día les dije: "mamá, papá... quiero empezar a militar". Se miraron y siguieron tomando mate, no dijeron nada. Pensaron que no lo decía en serio.
Con el tiempo, cuando les dije "voy a empezar", me pidieron que no lo hiciera, que no me metiera en eso porque son cosas raras. Al final lo hice, porque era lo que yo quería y me hacía feliz.

Muchas veces evito hablar de política en casa (aunque casi siempre se me dificulta no sacar el tema). Tuve peleas en la mesa que aún me duelen y no puedo entender cómo no pueden apoyar a su hija en algo que le gusta hacer. De igual forma, siempre que puedo se los hago recordar: "Si yo hago esto es por algo, a mí no me gusta que defiendan a los que los cagan, porque ustedes son trabajadores. Yo no quiero que se pisen los talones. Por eso lucho".

No hay nada que me duela más que esto.

sábado, 4 de febrero de 2017

Nacionalismo burgués y América Latina. Una alternativa.

El nacionalismo burgués es un tipo de régimen político que utilizan distintos gobiernos de Latinoamérica bajo el discurso "nacional y popular" para maquillarse de falsos socialistas. Para el Partido Obrero, el nacionalismo burgués es consecuencia de la crisis de los noventa y causa de la crisis banco-hipotecaria del 2008, la que actualmente sigue expandiéndose cada vez más.

Acá en Argentina podemos reconocer a un gobierno nacionalista burgués como lo fue el kirchnerismo durante sus mandatos. En Venezuela estuvo Chavez, en Bolivia está Evo, en Uruguay el Frente Amplio, en Ecuador está Correa y así todos los demás. Lo que tienen en común todos estos gobiernos "populares" o, más bien, centroizquierdistas, es que llegaron a su etapa de agotamiento. Esto demuestra que frente a una crisis capitalista, los que se tildan de progresistas también caen en un estado de descomposición política.

Por supuesto que humanizar al capitalismo como lo hicieron todos tiene como límite lograr cumplir eso de "darle todo al pueblo", porque desarrollar al capitalismo es permitir que el "pueblo" sea furgón de cola de los poderosos (los aliados de todos los nac&pop).

Una de las medidas más famosas que llevó a cabo el nacionalismo fue el vaciamiento del capital financiero internacional con créditos del Banco Mundial que transformaron en "planes sociales" para tapar la falta de creación de empleo y la escasa industrialización. Es decir que promovieron un ciclo de endeudamiento (y a la vez para desendeudarse de deudas anteriores, utilizaron la emisión de deuda interna vaciando reservas).

El nacionalismo burgués, movimiento de la burguesía nacional que se viste de pequeña burguesía e incuso de clase trabajadora, es causante también de lo que estamos viviendo hoy por hoy, no solo en Argentina sino en toda América: el avance de la derecha es su resultado final.
Su método siempre fue la conciliación de clases, es decir, haciendo alianza con la burguesía. Sin dudas es una contrarrevolución; por lo tanto, de socialistas no tienen nada.
El Partido Obrero los define como "Socialismo del siglo XXI" pero a mí me gusta decirles socialdemócratas. Son contrarrevolucionarios y conciliadores. Apuestan por un cambio social sobre las bases del sistema capitalista. Son reformistas, producen transformaciones parciales, jamás resuelven los problemas de fondo. Un socialista de verdad lucha por un gobierno de trabajadores.

Una gran contradicción de las nacionalizaciones ya producidas en América Latina es la estatización del capital extranjero para potenciar a la burguesía nacional (y su explotación) para desarrollar el Estado capitalista. Con el tiempo, esta "nacionalización" se puede revertir en una privatización. Ejemplos de esto son la estatización del petróleo mexicano por Cárdenas, la minería en la Revolución Boliviana de 1952, el petróleo en Venezuela, acá con los ferrocarriles del primer peronismo, etc.

"Las estatizaciones de este tipo constituyen una transferencia de ingresos de los trabajadores hacia los capitalistas extranjeros, por medio del gasto fiscal. Representan una descapitalización y, por lo tanto, una hipoteca para el desarrollo de las fuerzas productivas. El derrumbe de las empresas nacionalizadas, en Venezuela, ha provocado un retroceso de las expectativas estatizantes de la conciencia de las masas, algo que aprovecha la derecha para devolver vigencia al programa privatizador.
La estatización del 51% del capital de YPF-Repsol, por parte del kirchnerismo, se hizo a costa de una cuantiosa indemnización por una empresa que había agotado las reservas de gas y petróleo. El relato nacionalizador encubrió una reprivatización del petróleo en Argentina, pues YPF se ha convertido en empresa mixta que cotiza en las bolsas internacionales. Este relato nacional y popular del kirchnerismo es, además, particularmente curioso, porque su principal empeño estuvo dirigido a preservar, con subsidios, a las empresas privatizadas del menemismo. El resultado ha sido, de un modo general, un enorme vaciamiento productivo e industrial en el área energética". 
La economía rentista del chavismo en Venezuela realizó una transferencia de ingresos de la renta del petróleo hacia emprendimientos sociales. Sin embargo se vio limitado a proveer la infraestructura y mantenimiento y refacción de las viviendas, por ejemplo. El Estado burocrático chavista se basó en descalificar y precarizar a los trabajadores y servicios del Estado. Lo mismo pasó acá con las cooperativas que reemplazaron a las empresas, como el caso de Milagro Sala. Para el Partido Obrero todo esto fue una cooptación y regimentación de los movimientos populares.

"El régimen plebiscitario de Chávez, que reivindicaba para sí la masividad del voto popular, se ha convertido en un régimen de facto, que gobierna por decreto, violentando la soberanía de la Asamblea Nacional ganada por la derecha en forma abrumadora en las últimas elecciones. Este gobierno por decreto se sostiene con el apoyo de la cúpula militar, en el marco de un rechazo mayoritario de la población, según indican los sondeos que no son cuestionados. Las Fuerzas Armadas se han hecho cargo de la distribución de los alimentos. Del lado económico se encuentra en marcha un plan de ajuste y de devaluación externa del bolívar, que busca asegurar el pago de la deuda externa".

Este análisis materialista indica que América Latina no está aislada, sino que se ve gravemente afectada por la crisis capitalista mundial. Incluso hasta la ruptura de la Unión Europea indica la complejidad de esta crisis. El Partido Obrero la caracteriza como el emprendimiento contrarrevolucionario más importante de la burguesía mundial después de la Segunda Guerra, como bloqueo económico, político y militar (con la OTAN involucrada), y como instrumento de disciplinamiento de las masas para restaurar el capitalismo en la ex URSS.

En nuestro continente, los "gobiernos populares" se empeñaron a sustituir la lucha de clases por la conciliación y, dentro del Parlamento, bloquean la acción directa de los trabajadores (acá por ejemplo la misma oposición deja pasar el ajuste).
Por el contrario, la alternativa al nacionalismo y al neoliberalismo es un gobierno obrero y socialista.

"La independencia nacional de América Latina depende de una revolución popular dirigida por la clase obrera; toda la experiencia histórica ha demostrado que no se puede ser la consecuencia de un proceso de transformaciones internas del Estado capitalista bajo la dirección de alguna de las variantes de la pequeña burguesía.
(...) Para transformar al país es necesario que gobiernen los trabajadores con los instrumentos políticos de un régimen proletario. Si el socialismo no pone el acento en la crítica al Estado capitalista del país atrasado que se trate, o sea su incapacidad para transformar las condiciones sociales del atraso y de la dependencia nacional, la crítica a las nacionalizaciones que ese estado ejecuta se limitan al grado de estatización de esas nacionalizaciones, es decir que es una crítica estatista, no socialista. La tendencia de la izquierda latinoamericana a sustituir el socialismo por el estatismo es cosa de todos los días: la ecuación estatismo = igual socialismo saltea el gobierno de los trabajadores. Es populismo. Disciplinan al proletariado y lo regimentan en un plano político y sindical. 
(...) Una perspectiva socialista revolucionaria sólo puede abrirse paso transformando las condiciones de la lucha de clases, que permiten la labor contrarrevolucionaria del "Frente Popular", lo que implica una lucha a muerte en los lugares de trabajo, sindicatos y en la confrontación política de conjunto, para organizar a los luchadores obreros en un partido de clase independiente. Es decir, superar la crisis de dirección del proletariado. (...) La lucha consciente de la clase obrera debe plasmarse en el desarrollo de un Partido de la clase obrera. La lucha política es una lucha de partidos, de los partidos del capital versus los partidos del proletariado, una lucha por el poder. Sólo a través de la formación y el desarrollo de su propio partido puede la clase obrera superar su propia heterogeneidad social, determinada en última instancia por las distintas formas que adquiere la explotación de la clase obrera por el capital. El movimientismo, por el contrario, eleva la heterogeneidad social en confusión política; mantiene a la clase obrera en el estado de hibernación, como pura clase en sí; la transformación del proletariado en sujeto histórico exige que se convierta en clase para sí, que supere su indeterminación histórica y se homogeinice".

Fuentes:

-Tesis de la Conferencia sobre América Latina (Convocada por el PO de Argentina y el PT de Uruguay).
-Carta abierta a la izquierda y los luchadores.







domingo, 22 de enero de 2017

La socialdemocracia y el progresismo... ¿Socialismo?

Dentro de Libres del Sur yo me declaraba socialista al igual que el noventa por ciento de la militancia de ahí dentro. En las marchas cantábamos: "Contra el imperialismo y la oligarquía, por una patria, la socialista".

Debí saberlo en el curso de formación que tuvimos el año pasado en las vacaciones de invierno. Libres del Sur es un movimiento (no un partido) que nació en el '87 cuando los compañeros salieron de la cárcel tiempo después de la última dictadura militar, la que nos golpeó a todos. Se vio la necesidad de refundar una nueva izquierda porque se dieron cuenta, por experiencia propia, que el foquismo no había servido. Así que dijeron: "tenemos que hacer una izquierda nacional" que dispute el poder en las urnas, tenemos que olvidarnos del método anterior, eso no funcionó y el pueblo está pidiendo mantener la democracia que se acaba de instalar con Alfonsín. Y así decidieron organizarse, en pos de la demanda de la gente.

Corriente Patria Libre, como se llamaba en aquel tiempo, fue un rejunte (o reciclaje) de varias reivindicaciones populares (montoneros, comunistas, radicales, etc.): el Che y Evita son dos banderas que comenzaron a levantar (y siguen levantando).
Como organización tuvieron una lucha inagotable contra el neoliberalismo, contra la derecha. Siempre estuvieron en las calles, nunca abandonaron la pelea... pero sí la lucha por el socialismo.

Ustedes, compañeros, no son socialistas ni de izquierda. Son un movimiento nacionalista que lucha solo por reformas sociales dentro de este régimen social injusto que tenemos (ustedes también lo dicen, están en contra del capitalismo pero utilizan métodos que no buscan terminar con él. Un socialista buscar acabar con el capitalismo para instaurar el socialismo. Díganme cómo hacen el socialismo "disputando el poder" dentro de un Estado democrático burgués. Pregúntenle a Salvador Allende sino).

Si tan marxistas-leninistas son, entonces deben saber que actualmente vivimos bajo la dictadura de la burguesía, que hoy gobierna la minoría y que esta "democracia" no es una verdadera democracia. Si son marxistas, tienen que estar en contra de la burguesía y a favor del proletariado. Déjenme decirles, que su método para llegar al poder va en contra del socialismo. Es, simplemente, una especie de socialdemocracia.

Sí, son socialdemócratas como Margarita Stolbizer (aunque ustedes están más en los barrios y en las calles que ella). Creen en la colaboración de clases para llegar al poder y darle "todo al pueblo", ¿Piensan que así se puede? Las contradicciones de clase... los medios de producción privados que piensan mantener. No.

Victoria Donda insiste en la redistribución de riquezas, que ese es el camino para solucionar la pobreza. Sí, muy lindo, pero se olvida de un montón de cosas más. Cuando mantenés lo privado tenés el poder concentrado en pocas manos.
Ustedes saben muy bien que los poderosos manejan y controlan todo, ¿qué pasa cuando (como gobierno) vos querés sacarle algo a la burguesía? Ah... agarrate Catalina. El "Estado popular" no puede funcionar con la burguesía ahí dentro.

Libres del Sur no es de izquierda, es de centroizquierda. Comenzó a serlo cuando planteó las alianzas con la burguesía nacional (y apostando por su reconstrucción). Abandonó todas las banderas de lucha cuando fue lo de Prat Gay. Más ahora que se decidió y van por la alianza con Massa. Desde ahí ya no se supo muy bien quiénes eran o qué era el Movimiento Libres del Sur. Suerte que siempre existió Barrios de Pie.

La vuelta del discurso que hubo dentro de la organización con respecto al cambio de contexto político y económico a partir de la asunción del macrismo fue impresionante. ¿Sabían que están planteando reconstruir a la burguesía nacional al igual que el kirchnerismo cuando asumió en el 2003? Massa representa actualmente al capital nacional. Piensan y creen que ir con él es la única manera de llegar al poder. Sí, por supuesto que sí bajo este régimen.

Abandonaron la lucha, no son socialistas, son reformistas. Solo buscan humanizar al capitalismo.
Vamos, llegar al socialismo vía reformas graduales ya se intentó. Lenin se estaría retorciendo del dolor de cabeza si los llegara a escuchar.

Si el campo de batalla es el parlamentarismo y el electoralismo, recuerden que son el 0,1% contra toda la mayoría que los tapa con sus votos. Los que dominan el parlamento son los verdugos, sino, ¿por qué se votó a favor de los fondos buitre, del mísero presupuesto 2017, del avance del ajuste, etc.? Se quedan cortos. Sé que votaron en contra, por eso los bancaba y militaba con ustedes, pero acá hay un problema de método.

El año pasado fui a un encuentro de progresistas. Siempre me reivindiqué parte del progresismo porque yo antes no creía posible que el capitalismo algún día podría dejar de existir (¿y cómo no, si después de todo no fue el único sistema que existió en la humanidad? Primero vino la esclavitud, luego el feudalismo y ahora vivimos en el capitalismo. Cambiar de sistema no es imposible).
Ahí conocí a Stolbizer, a Binner y demás dirigentes políticos que conforman el Frente Amplio Progresista. Libres del Sur es uno de ellos. Ahí claramente se planteó el objetivo de una socialdemocracia, pero que, en térmico concretos, era imposible seguir manteniendo un frente sin alianza con la otra derecha. Que la justicia social, la solidaridad, la igualdad, la responsabilidad, el humanismo, la ética y el progreso para la sociedad que nosotros queríamos como frente estaba lejos. Algo teníamos que hacer previamente "para reconstruirnos". Lo mismo que planteó Libres del Sur en su congreso el año pasado: ganar espacios institucionales haciendo alianzas.

La centroizquierda está en un proceso de descomposición (no solo acá sino en toda América Latina), ¿por qué? Porque la emancipación de la clase trabajadora no logra su emancipación dentro de la misma sociedad capitalista.
Recuerdo lo feliz e identificada que me sentía al escuchar los discursos progresistas. Son atractivos, hermosos y esperanzadores: la ética, la cultura y sobre todo la educación son lo más importante. La defensa de nuestras tierras y nuestros recursos naturales... las reformas sociales (dentro del Estado existente) a favor de los más débiles, para lograr así garantizar los derechos y las libertades de la sociedad.
Sin embargo, las alianzas que plantean demostraron que no funcionan, porque el que más se beneficia no es el trabajador, sigue siendo el de arriba.
¿Saben qué pasa acá? Tienen que aplicar los métodos del estado benefactor para poder darle mucho al pueblo, cosa que con el tiempo se vuelve insostenible (lo demostró la historia). ¿Por qué? Porque hay un aumento excesivo del gasto público, la inflación aumenta y la burocracia también. Una especie de stalinismo pero sin gulags.

Ustedes dijeron una vez que la historia es un proceso circular, como un boomerang: "Siempre que cae un gobierno neoliberal, surge uno popular". Ah pero... ¿después qué pasa? Omiten eso. Después ese gobierno popular cae por sus propias contradicciones. La sociedad vuelve a votar al neoliberalismo y así sí, todo es un boomerang.
La clase trabajadora y los desocupados siguen siendo los más perjudicadas.

Hay que luchar por el socialismo. Es la disputa por el poder más grande de todas, es querer que se desarrolle la democracia y gobierne la mayoría. Queridos compañeros, eso no se logra con alianzas, se logra con la independencia de los trabajadores, expropiando al capital y haciendo la revolución. No, no es foquismo ni estoy planteando la lucha armada, ustedes muy bien lo saben, conocen cuáles son los métodos. Estuvieron en el Cordobazo y en muchas luchas donde se expusieron los métodos que funcionan. Solo falta que estos sean masivos. No solo en Argentina sino en América Latina y en todo el mundo.

Una verdadera revolución es así. Eso es transformar.

Y por favor, no vayan a apoyar a los trabajadores del Hotel Bauan diciendo: "trabajador sin patrón" porque ustedes hacen alianza con los patrones.

domingo, 15 de enero de 2017

Sumate a luchar para cambiar el mundo

Vos, que no entendés (pero querés entender) por qué la sociedad es así, por qué todos los gobiernos nos defraudaron, por qué existe el hambre y la pobreza, las guerras y las injusticias.

Vos, que te indignás y te duele ver gente en la calle, niños y niñas pidiendo monedas en el tren, casas de chapa y cartón, la vida en las villas, las personas que se quedan sin trabajo, las fábricas que cierran, nuestros recursos naturales explotados y contaminados, la explotación animal, la trata de personas, la clandestinidad, el narcotráfico, el gatillo fácil, la represión, la corrupción y la impunidad.

Vos, que no soportás todo esto y creés (querés) que las cosas pueden ser distintas (y mejores), que no te conformás, que ya no te podés quedar de brazos cruzados, que no te basta con quedarte sentado/a en tu casa mirando la tele y opinando (o criticando).

A vos, que te da bronca todo lo malo que pasa y buscás culpar a alguien y terminás puteando a la sociedad, a Dios y al gobierno actual. Porque ya no podés pasar indiferentemente al lado de alguien que está durmiendo en la vereda, porque te duele el hambre de los pibes.

Porque algo de todo esto te hace ruido.

Todo, todo lo pasa algo te mueve, ahí, muy en el fondo. Sentís que no podes seguir así y que tu país tampoco puede seguir así. Entonces algo hay que hacer, algo que cambie las cosas.

Vos, que estás acá leyendo esto tenés que saber algo muy importante: mientras más seamos quienes transformemos, más rápido vamos a triunfar.

Sumate a militar para cambiar la realidad, porque la transformación de fondo está en la política. El verdadero cambio no está en una moneda, en una donación de ropa o alimentos... o en ayudar por una noche a alguien. Eso es solo una solidaridad que dura un momento, unos minutos, unas horas o un día. Es bueno pero no suficiente.

El país, el mundo y la sociedad que necesitamos y queremos se puede lograr de manera completa a través de la política. De la militancia.

Pensalo.

domingo, 8 de enero de 2017

¿Qué es militar?

Antes de empezar a militar, la palabra me daba miedo. No solo por el hecho de que se me había inculcado una visión negativa desde chica a causa de que en casa significaba "andar en cosas raras", también porque para otras personas la palabra hace referencia a el "ejército militar y a las fuerzas armadas" (algo que poco tiene que ver), sino por todos los prejuicios que le tenía por desconocimiento. Muchas veces preferí utilizar el "hacer política" para reemplazar el "estoy militando".
Al fin y al cabo, militar es "brindar apoyo y difusión a una causa, proyecto y/o colectividad. Es una conducta y/o actitud". La militancia política es el compromiso y el sacrificio que asume una persona con una ideología y agrupación política para participar así de distintas actividades que promueve, defiende y cree importantes. Es la intención a promover un cambio a nivel político y social.

Más allá de su etimología y significado, no todas las militancias de los partidos políticos son iguales. Hay militancias de solo difusión de propuestas para captar votos y lograr así "ganar espacios de poder". Para variar, en muchos partidos políticos la militancia no tiene la capacidad de decidir dentro del espacio. Es decir, los militantes están abajo y los de arriba deciden.
La militancia que conozco y de la cual participo no es verticalista, tampoco tiene como objetivo solo ganar votos para que los de arriba ganen espacios institucionales.

Déjenme decirles de que estoy segura que la militancia socialista es la más difícil de todas, porque no se trata de difundir una propuesta o la línea del partido. Se trata de despertar la consciencia de la sociedad y luchar para que esta sea realmente libre de toda explotación social. Es querer cambiar el régimen social y sustituirlo por uno mejor. Eso requiere una doble lucha y un doble sacrificio al lado del resto de los demás. Es remar contra la marea, contra el Estado actual en el que vivimos y contra todos los demás partidos políticos que quieren seguir manteniendo el sistema.

No es militar para que los dirigentes ganan poder, sino para que los trabajadores tengan el poder. Esta es la verdadera militancia: luchar para que la sociedad, libre, consciente y organizada tenga el poder.

domingo, 1 de enero de 2017

Por qué milito (y por qué me metí en la política)

Hay quienes me ven y solo dicen: "ah, estás militando..." pero nunca preguntan por qué lo hago.

Cuando era chiquita decía que quería cambiar el mundo. No estoy muy segura por qué lo hacía, solo sé que era consciente de que algo estaba mal y que "no podía ser que existieran nenes que no tuvieran para comer". Al fin y al cabo, era solo la ocurrencia de una niña... tenía ocho años, ¿qué podía cambiar yo a esa edad?

Crecí en una familia peronista y conservadora. Mis abuelos eran ultra seguidores del general Perón, mi mamá media conservadora y media apolítica, y mi papá un fiel defensor de Menem.
Algo fascistas y por supuesto antikirchneristas. Siempre se debatía sobre política en la mesa y a mí siempre me interesó participar, pero no tenía voz ni voto, "Aylén sos chiquita", me decían. Aun así siempre escuchaba.

Me tocó vivir en varias casas, en distintos barrios y también cambiarme un par de veces de colegio. Viví en carne propia cómo una parte de mi familia se perdía en el hambre y la delincuencia. Yo era muy chica, a penas entendía sobre las cosas tristes e injustas de la vida. Sin embargo, recuerdo que todo eso me dolía.
Pasé por varios colegios. Uno de ellos tenía la particularidad de que se encontraba en una zona humilde del pueblo y ahí mis compañeros asistían al comedor escolar. Ahí entendí que habían nenes que no solo iban a aprender, sino también a comer, porque de seguro en sus casas no podían hacerlo. Estaba rodeada de compañeros que tenían más necesidades que yo.

El tiempo pasó y mi interés por "el otro" se intensificó. Sensibilidad social le dicen: cuando ocurre una injusticia social frente a tus ojos no podés ser indiferente (o por lo menos lo intentás, pero te duele ver a la gente así cuando caminás por la calle o viajás en el tren y un nene te pide una moneda).

Recuerdo que muchas veces reflexioné sobre esto: hasta los once años fui religiosa y creía que "con la ayuda de Dios" se podía solucionar. Luego de eso, cuando ya no lo fui más, culpé a la sociedad por su indiferencia e individualismo. También culpé a los políticos.
Más tarde, mi discurso era que "El Estado estaba ausente". Y así fue, mi conclusión era que "algo tenía que hacer".

Idealista y seguidora de actividades filántropas, siempre me gustó ayudar a los demás y de hecho muchas veces quise (o intenté) ser voluntaria en una ONG. Mi familia nunca me dejó.

En casa se decía que la política es para chorros y corruptos, que con los milicos se vivía mejor y que los desaparecidos en la última dictadura desaparecieron porque "andaban en cosas raras". Yo, que antes no entendía nada, les preguntaba qué eran esas cosas raras. Cuando me lo explicaban no entendía. Simplemente no encontraba qué era lo malo y por qué esa gente se merecía eso.

Más tarde llegué a la conclusión de que a pesar de toda caridad, gente buena existente, esa realidad de las personas era a causa de las medidas políticas tomadas desde el Estado. Por lo tanto, para poder lograr cambiar las cosas había que hacer política.

¡No, no! ¡La política es mala, es sucia, es una mierda!
Mucha gente "odia" lo político. "Son todos iguales", "no sirve de nada", "solo quieren poder".

Cuando cumplí los dieciséis años me postulé como delegada de mi curso en la secundaria y tuve ese cargo dos años seguidos. Sentí la necesidad de involucrarme para hacer algo por mis compañeros y el colegio. El día en que lo comenté en casa no les gustó la idea. Aun así yo seguí con lo mio.

Cuando voté por primera vez tenía esa edad. Papá y yo votábamos en el mismo colegio. Recuerdo muy bien mi emoción por ir al cuarto oscuro (de chiquita lo acompañaba y entrábamos juntos de la mano. Esta vez iba a entrar sola e iba a elegir yo misma la boleta).
Semanas antes estudiaba minuciosamente a cada candidato y candidata, escuchaba sus discursos y leía sus propuestas. Me había decidido por el Partido Socialista y el Progresismo. Margarita Stolbizer entró a mi sobre.

Durante ese año, además, me interesé por la filosofía y todas sus ramas. Tuve la suerte de que me tocara una profesora de filosofía copada, quien todas las clases despertaba en mí un interés particular por el mundo y la sociedad. Con ella comencé a debatir sobre el feminismo, el machismo, el sistema capitalista en el que vivimos y... sobre política. Yo, que tenía insertado en la cabeza ese "miedo" por la política (porque son cosas de corruptos y está sucia), le hablé sobre la marcha "Ni una Menos" y que iba a asistir de manera independiente. Mi profesora me contestó que ella iba a ir con su grupo y que iban a levantar su bandera. "Ah, es político..." le dije. "Aylén, todo es político" me contestó. Esas tres palabras me dejaron helada, de repente toda esa nube de humo se esfumó de mi mente y todo cambió por completo.

En el 2014 terminé la secundaria y me decidí por empezar a estudiar Comunicación Social en la UBA. Así que me anoté en el CBC de Avellaneda y durante todo ese tiempo me picó el bichito de la curiosidad: las agrupaciones políticas de la universidad me llamaban la atención. Sin embargo mantuve siempre mi visión idealista de querer cambiar el mundo y que mi carrera (la comunicación como herramienta transformadora) podría contribuir a eso. Por lo tanto, había elegido estudiar para cambiar el mundo. Toda mi vida y todo lo que hacía giraba en torno a eso.

Cuando comencé el CBC tenía intenciones de "hacer política". Siempre que pasaba por los pasillos agarraba y leía los volantes de todas las agrupaciones con mucha atención. Una vez, una chica del Partido Obrero pasó por mi clase de sociología para invitar a todos a una actividad de "Prácticas interdisciplinarias en la provincia de Chaco con la comunidad Quom". Cuando salí de cursar la busqué, hablé con ella y le dejé mi número. Estaba interesada en la actividad. La chica nunca se comunicó conmigo.

Era el año 2015 y se acercaban las elecciones presidenciales. Ahí fui cuando conocí un poco más sobre los partidos políticos, y de hecho descubrí en qué lugar estaba parada: a la izquierda, porque estoy en contra de toda injusticia y explotación social y porque defiendo a los oprimidos y a los explotados.
Ese año fue uno lleno de curiosidad, interés, lectura y debates. Mi interés por la política creció increíblemente y de repente me encontraba hablando sobre ella en la mesa, en los pasillos y en el baño de la facultad, en el tren, y en el bondi. Escribía, leía y miraba programas de TV sobre economía y política. Incluso fui fiscal de mesa en las elecciones presidenciales. Me acuerdo que un día le dije: "mamá, quiero fiscalizar". "¿Pero vos estás loca?" Me dijo. "Bueno, está bien, si vos querés..."

A mamá y a papá no les gustaba mucho mi movida. Aunque realmente el problema lo tuvieron cuando estábamos en casa tomando mate y yo lo hice público: "Voy a empezar a militar" dije. "Aylén, no te metas en eso", me contestaron.
No les hice caso.

Llegó la hora de decidirme por una agrupación. El Partido Obrero y el PTS para mí eran una opción, pero era octubre y nunca los encontré en la mesita. Un día una amiga me comentó en la parada del bondi en frente del CBC que estaba dando clases de apoyo en el barrio a unos nenes del comedor. Se me prendió la lamparita: 
"¿Es con alguna agrupación de la facu?"
"Es con Sur".
"¿Son de izquierda?"
"Son progresistas, apoyan a Margarita y metieron a una diputada en el Congreso... Victoria Donda".
Y ahí me acordé las veces que la voté. Vamos a probar con ellos, pensé.

Así fue como comenzó mi actividad política con el Movimiento Universitario Sur, una organización hermosa de la no me arrepiento de haber formado parte.
Comencé haciendo carteles en el CBC, asistiendo a las reuniones políticas y después yendo al barrio con ellos. Íbamos a Villa Inflamable en Avellaneda. De vez en cuando hacíamos jornadas solidarias, pero siempre íbamos a los comedores de Barrios de Pie a hacer "educación popular".

Junto con Sur desarrollé mi discurso político: contra la individualidad, por lo colectivo, por una patria socialista, la lucha para el pueblo y por los pibes, contra la pobreza y toda injusticia social, con un Estado presente y que se ocupe de los más humildes. Contra el gatillo fácil y la represión, la educación es lo más importante, la distribución de riquezas es la clave, ningún pibe nace chorro, en defensa de los derechos de los pueblos originarios, de nuestros recursos naturales y nuestras tierras, y en defensa de los derechos de la mujer. El Estado está ausente, hay que llegar al poder para transformar.

Me nutrí de marchas, de agites, de debates, de caminatas en los barrios y de zapatillas llenas de barro, de los guisos de Barrios de Pie, de la gente de la organización, de las pasadas por cursos, de la entrega de volantes, de las ollas populares, de las charlas con los estudiantes en el CBC, de las elecciones en la facu, de las disputas de voto contra otras agrupaciones, de formaciones políticas, de encuentros con Victoria Donda, de las reuniones políticas, de conocer a los demás compañeros de los otros distritos, del compañerismo y la humildad, de la buena onda, de lo familia que llegaron a ser. Una militancia sobre todo emocional, el amor por la humanidad la llevábamos en el pecho.

Yo, sobre todo, que un día creí que ese era el lugar donde siempre tenía que estar; que Libres del Sur era quien, con el tiempo y toda la lucha y esfuerzo, un día iba a llegar al poder por vías democráticas para transformar nuestro país. Creí que íbamos a unir a Latinoamérica, que la matria no iba a llorar más, que los poderosos ya no iban a ser tan poderosos, que íbamos a hacer mierda al neoliberalismo.
Creí que Libres del Sur era mi movimiento político, mi espacio... no había otro más, todo estaba ahí. Lo defendí con mucho orgullo y coraje, me puse su bandera sobre los hombros. En los agites gritaba a todo pulmón: "Libres o muertos, jamás esclavos. Contra el imperialismo y la oligarquía es la lucha por la patria socialista (...) vamos a construir el poder del pueblo (...) Somos los hijos de Santucho y de los Montoneros. Flamea siempre la bandera celeste y blanca... Quiero ver al Che Guevara y a Evita en mi bandera la de Argentina (...)".

Me reivindiqué socialista, de izquierda y progresista.
Con el tiempo fui formando mi lugar ahí dentro y participaba de todas las actividades, colaboraba con Barrios de Pie y fui al Congreso provincial 2016 de Libres del Sur.

Pero justo en mi mejor época de militancia algo pasó. Muchas cosas pasaron.
Después del ascenso de Macri en el gobierno el contexto político, social y económico cambió en el país, en la sociedad y sobre todo... en las agrupaciones políticas. El "Frente Amplio Progresista" (donde está Libres del Sur) y todos los sectores populares y de centroizquierda se encontraban en un proceso de "estancamiento" (o descomposición) y necesitaban reconstruirse. Lo que se planteaba eran las alianzas. Pero no cualquier alianza.

Los debates políticos (y realmente serios) comenzaron a surgir. Massa o el PJ, ta-te-ti. Estaba en juego el bien de la sociedad. Un día más, un pibe más con hambre.

Ganar espacios institucionales para llegar al poder y transformar era la clave. Había que llegar para crecer. Esa era la estrategia: progresista y pragmática, muy pragmática. A quien se criticaba antes (y quien no coincide ni un poquito con sus políticas) ahora era la mejor opción de aliado: "unir fuerzas para ser oposición". El único enemigo se convirtió en Macri. Se dejó atrás el mal menor, los demás ya no importaban. La oposición solo tenía que ser antimacrista.

Resulta que para terminar con la pobreza y seguir todas nuestras consignas (o si se podría decir, con nuestra ideología), esa no era la opción. No nos estaríamos convirtiendo en una real alternativa para la sociedad, íbamos a terminar siendo la pata izquierdista de la burguesía, la "lavandina" de los poderosos, los más honestos de entre todos ellos. Le íbamos a lavar la cara al capitalismo... lo íbamos a humanizar, a ponerle un vestidito para que se viera más bonito.

¿Por qué tanto discurso en contra del capitalismo y la burguesía? ¿Por qué tanto discurso y ahora esta "estrategia"? ¿Por qué tanta ideología y convicción para después hacer todo lo contrario en la "disputa"?

Me hicieron ruido muchas cosas. También me dolió el hecho de que no estaba pensando igual que ellos. Ese camino que íbamos a tomar no se dirigía hacia lo que queríamos. No era socialismo, no era una alternativa para lo sociedad. No íbamos a terminar con el hambre ni con la pobreza. Con uno y con el otro, los pibes iban a seguir así, mejor o peor, pero en la marginalidad.
Era atrasar 100 años una revolución, de la que tanto hablábamos pero no entendíamos muy bien cómo la íbamos a hacer. Con ellos era obvio que se volvía imposible.

Un día me reuní a charlar con un militante del Partido Obrero y esa noche recuerdo que volví a casa llorando. Había descubierto algo que no podía creer y no quería aceptar: Libres del Sur no era mi espacio ni mi lugar de militancia, el socialismo por el que yo quería luchar no era ese, no se parecía ni un poquito al de Chavez o al de Evo Morales. Era un socialismo en donde el poder lo tuviera la mayoría y no la minoría, donde la democracia se desarrollaría en pos de los derechos de los trabajadores. Quería un Estado obrero, no un Estado Burgués. Quería un gobierno de los trabajadores, no un gobierno de la burguesía. Era lucha de clases, no colaboración de clases. Era expropiación del capital, no reconstrucción de la burguesía nacional.

Lloré mucho y rompí con Sur. El día en que los dejé fui a la reunión y les leí una carta. Se las dejé para que los compañeros de los otros distritos pudieran leerla y saber mis razones, pero al parecer nunca les llegó y no hablaron sobre mi tema.
No me voy a olvidar nunca más de los ojos llorosos que teníamos todos en ese momento. Yo no llegué a llorar, porque ya me había llorado todo antes. Pero me dolió... hasta en el alma.

El lugar donde yo creí que iba a ser para toda mi vida: el distrito (Avellaneda), el CBC... no iba a poder ser más. No iba a estar más junto con mis compañeros. Mi camino estaba en otro lado.

Me fui de ahí no solo por ideología y convicción, sino porque entendí realmente qué es lo que necesita la sociedad y el mundo para estar mejor. 
Esto no da para más, el neoliberalismo hace mierda todo, el centroizquierdismo siempre cae y no funciona porque nunca es suficiente y los "aliados" siguen siendo los más poderosos y los más beneficiados. El mundo necesita del socialismo y hay que luchar por ello. Es el camino hacia una sociedad libre, consciente, despierta, justa e independiente. Está en la consciencia de todos, hay que despertarlas y lograr que las personas se organicen estén donde estén, en todos los puestos de laburo, en todos los barrios. Que sea una revolución masiva (no es foquismo), una masiva lucha de clases. Que todo el país, toda Latinoamérica y todo el mundo se levante en contra de su explotador. En contra de toda explotación humana. Que los trabajadores tengan el poder.

Cuando dije que quería cambiar el mundo y hacer cosas buenas por la sociedad, entendí que no lo iba a lograr si me quedaba acostada en mi cama, sentada en el sillón mirando la tele, cruzándome de brazos o solo quejándome de todo. Opinar no era mi opción. Eso no me llevaba a ninguna transformación.

La militancia y la política son la respuesta. Este es el camino para lograr todo lo que quiero y siempre quise. Por eso milito y por eso me metí en la política.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Preguntas que me hacía cuando empecé a militar

¿Por qué tan separados, tan divididos... tan heridos? Vivimos en el mismo mundo, compartimos el mismo aire y naturaleza. Estamos determinados por distintas historias y condiciones. Buscamos diferenciarnos del otro pero a la vez queremos igualarnos, ¿qué nos pasa?

¿Por qué tanta indignación con las consecuencias del capitalismo pero sin ninguna acción que las detenga? ¿Por qué tanto escándalo contra las guerras si después nos sentimos superiores frente a otra persona y lo queremos todo?

Sociedad contradictoria que elige ser ciega y calla al que quiere hablar. Sociedad superficial que solo ve lo que quiere e ignora lo que hay en la raíz.
Meritocracia, la herida más grave.
Consumismo, la cicatriz que no se cura más y que todavía nos pica.
Capitalismo, la causa de todos nuestros problemas, la raíz de todo.
Arde la sociedad, duele la humanidad. Ruge su estómago. Hay hambre y se llena de papeles verdes.

¿Por qué criminalizamos al pobre? ¿Por qué hablamos tanto de la pobreza pero no movemos un pelo?
Hasta que la humanidad no deje de pensar individualmente y abandone su estado de comodidad (una hibernación a causa de un Estado que responde al sistema capitalista), la pobreza va a seguir existiendo. Tiene que ser la revolución en mano de las clases oprimidas.

La sociedad tiene que entender que el dinero es solo papel, que la naturaleza es nuestra riqueza y que somos parte de ella y que por lo tanto no debemos abusarla; que tener no es ser, que nadie es superior a nadie, que no hay culturas más cultas ni más civilizadas que otras, que lo privado hace daño, que los muros y los límites nos destruyen, que debemos conocer para no rechazar.

Que cada individuo se ponga en lugar de la otra persona y entienda por qué el nene de la villa es así y por qué el nene del barrio privado es asá... y qué pasaría si hubiesen nacido en otro lugar, con otras condiciones y con otro familia: ¿Serían los mismos? ¿Y vos quién serías si hubieses nacido en una villa? ¿Serías exactamente igual? ¿A quién culparías de tu pobreza? ¿A quién le dirías que tenés hambre y frío? ¿Cómo harías para entender el mundo y el lugar que te tocó? ¿Le creerías a esa persona que te manda a laburar?

Tal vez lo último que te quede es esperar (o militar) a que la gente se indigne por tu injusticia y decida dejar de ser indiferente para unirse y organizarse, de una vez por todas, para terminar con todo esto.
La sociedad junta para cambiar las cosas. Una revolución social para sustituir este régimen que nos oprime a todos.